lunes, 30 de abril de 2012

Mientras por competir con tu cabello

Mientras por competir con tu cabello,
oro bruñido al sol relumbra en vano;
mientras con menosprecio en medio el llano
mira tu blanca frente el lilio bello;

mientras a cada labio, por cogello.
siguen más ojos que al clavel temprano;
y mientras triunfa con desdén lozano
del luciente cristal tu gentil cuello:

goza cuello, cabello, labio y frente,
antes que lo que fue en tu edad dorada
oro, lilio, clavel, cristal luciente,

no sólo en plata o vïola troncada
se vuelva, mas tú y ello juntamente
en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.

Luis de Góngora

Rosa

Color redondo, carne dulce y fina,
abierto corazón de primavera;
llama fugaz en tierra pajarera,
columna de evidencia matutina.

Goce de abril, inútil bailarina
de la sangre y la luz en la frontera,
comunicada con la vida entera
por el silencio amargo de la espina.

Externa y pura, mas del lodo alzada.
En el cristal cautiva y condenada sin alar
de se dobla o se refleja.

Basura de agonía cuando acabe...
Y mi lengua extraviada que no sabe
el idioma del duende y de la abeja!

Claudia Lars

jueves, 26 de abril de 2012

No decía palabras

No decía palabras,
acercaba tan sólo un cuerpo interrogante,
porque ignoraba que el deseo es una pregunta
cuya respuesta no existe,
una hoja cuya rama no existe,
un mundo cuyo cielo no existe.
La angustia se abre paso entre los huesos,
remonta por las venas
hasta abrirse en la piel,
surtidores de sueño
hechos carne en interrogación vuelta a las nubes.

Un roce al paso,
una mirada fugaz entre las sombras,
bastan para que el cuerpo se abra en dos,
ávido de recibir en sí mismo
otro cuerpo que sueñe;
mitad y mitad, sueño y sueño, carne y carne,
iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo.
Auque sólo sea una esperanza
porque el deseo es pregunta cuya respuesta nadie sabe.

Luis Cernuda

Árbol azul

Cuando tus ojos se encuentran con mi soledad
El silencio se convierte en fruta
Y el sueño en temporal
Se entreabren puertas prohibidas
Y Eva aprende a sufrir.

Cuando mi soledad se encuentra con tus ojos
El deseo sube y se derrama
A veces marea insolente
Ola que corre sin fin
O savia que cae gota a gota
Savia más ardiente que un tormento
Inicio que nunca se cumple.

Cuando tus ojos y mi soledad se encuentran
Me entrego desnuda como la lluvia
Y desnuda como un seno soñado
Tierna como el fuego que madura la viña
Múltiple me entrego
Hasta que nazca el árbol de tu amor
Tan alto y rebelde
Tan rebelde y tan mío
Flecha que vuelve al arco
Palmera azul clavada en mis nubes
Cielo creciente que nada detendrá.

Yumana Haddad

miércoles, 25 de abril de 2012

El Intruso

Amor, la noche estaba trágica y sollozante
cuando tu llave de oro cantó en mi cerradura;
luego, la puerta abierta sobre la sombra helante,
tu forma fue una mancha de luz y de blancura.

Todo aquí lo alumbraron tus ojos de diamante;
bebieron en mi copa tus labios de frescura;
y descansó en mi almohada tu cabeza fragante;
me encantó tu descaro y adoré tu locura.

¡Y hoy río si tú ríes, y canto si tú cantas;
y si duermes, duermo como un perro a tus plantas!
¡Hoy llevo hasta en mi sombra tu olor de primavera;

y tiemblo si tu mano toca la cerradura;
y bendigo la noche sollozante y oscura
que floreció en mi vida tu boca tempranera!

Delmira Agustini

martes, 24 de abril de 2012

Espérame y volveré

Espérame y volveré.
Espera ansiosa...
Espera, cuando las lluvias
traigan tristeza.
Espera, cuando el verano
traiga calor.
Espera, cuando los otros
sean olvidados.
Espera, cuando de lejos
no lleguen cartas.
Espera, aun cuando todos
estén cansados ya de esperar.

Espérame y volveré.
Ignóralos si te dicen
que es tiempo ya de olvidar.
Deja que mi hijo y mi madre
piensen que yo ya no existo.
Cuando todos mis amigos,
cansados ya de esperar,
se reúnan junto al fuego
y beban el vino amargo
a mi memoria, espera...
Espera, y no te apresures
a vaciar también tu copa.

Espérame y volveré
a despecho de mil muertes.
Los que no me esperaban
quizá dirán: “Tuvo suerte”.
Ellos no comprenderán
que en el rigor del combate
tu esperar me salvó.
Mas cómo sobreviví,
sólo tú y yo lo sabremos,
pero tú supiste esperar
como nadie esperó.

Konstantin Símonov

lunes, 23 de abril de 2012

En abril, las aguas mil

Son de abril las aguas mil.
Sopla el viento achubascado,
y entre nublado y nublado
hay trozos de cielo añil.
Agua y sol. El iris brilla.
En una nube lejana,
zigzaguea
una centella amarilla.
La lluvia da en la ventana
y el cristal repiqueteo.
A través de la neblina
que forma la lluvia fina,
se divisa un prado verde,
y un encinar se esfumina,
y una sierra gris se pierde.
Los hilos del aguacero
sesgan las nacientes frondas,
y agitan las turbias ondas
en el remanso del Duero.
Lloviendo está en los habares
y en las pardas sementeras;
hay sol en los encinares,
charcos por las carreteras.
Lluvia y sol. Ya se oscurece
el campo, ya se ilumina;
allí un cerro desparece,
allá surge una colina.
Ya son claros, ya sombríos
los dispersos caseríos,
los lejanos torreones.
Hacia la sierra plomiza
van rodando en pelotones
nubes de guata y ceniza.

Antonio Machado

viernes, 20 de abril de 2012

Pequeña revelación

Hoy soy de pronto otra vez libre.
El sol no me iluminará más
con incolora visión, claridad
que todo lo hace improbable.
No me dejo guiar más por
la desesperada razón, yo
desperté de una película lenta
en la cual nadie al hablar se equivocó.
Hoy no me arrepiento más de nada.
Hay una iglesia para cada error
y una plegaria para cada pérdida,
una palabra de paz para cada batalla.
Respiro, lleno mis pulmones con
felicidad. Una suave iconoclasia
corre por mi cabeza, una larga corriente
de pensamientos hacia una nueva existencia.

Michel Krott

jueves, 19 de abril de 2012

Táctica y estrategia

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos

mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible

mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos

mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos

mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple

mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.

Mario Benedetti

miércoles, 18 de abril de 2012

Amo

Amo a un hombre de torso como tronco de árbol
cuya piel sabe a hierro, tamarindo y sangre
que tiene la salvaje prestancia de un verano
y la música ronca de los viejos volcanes.

Amo a un hombre que vino precedido por las hojas
tiritando lloviznas bajo un cielo de nácar
por galpones de ciervos sobre suelo de rosas
por temblores de briznas y estertores de agua.

Un hombre que me anuda con sus brazos de cinta
y sajará el jacinto de cristal con que espero
como la lluvia saja los surcos de las islas
como la llama hiende lo mas débil del cielo.

Pura del Prado

martes, 17 de abril de 2012

Allegro

Toco Haydn después de un día negro
y siento un sencillo calor en las manos.

Las teclas quieren. Golpean suaves martillos.
El tono es verde, vivaz y calmo.

El tono dice que hay libertad
y que alguien no paga impuesto al César.

Meto las manos en mis bolsillos Haydn
y finjo ser alguien que ve tranquilamente el mundo.

Izo la bandera Haydn —significa:
«No nos rendimos. Pero queremos paz».

La música es una casa de cristal en la ladera
donde vuelan las piedras, donde las piedras ruedan.

Y ruedan las piedras y la atraviesan
pero cada ventana queda intacta.

Tomas Tranströmer

lunes, 16 de abril de 2012

Bartleby

El escribiente piensa: el escribiente
no debería serlo. Es mejor ser
prestidigitador o mercader
en vez de un rascaplumas indigente.

Jamás hilar palabras fue prudente
manera de vivir. Para comer
caliente otros oficios ha de haber
sin duda practicados por la gente.

Mas sólo escribir sabe el escribano
y ello le obsede. Sabe que el papel
es su enemigo. Esconde bien la mano

y decide que el día sea fiesta.
Cuando el patrón exige copias de él
"preferiría no hacerlo" es su respuesta.

José Fernández de la Sota

Dos cuerpos

Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos olas
y la noche es océano

Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos piedras
y la noche desierto

Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos raíces
en las noches enlazadas

Dos cuerpos frente a frente
son a veces navajas
y la noche relámpago

Dos cuerpos frente a frente
son dos astros que caen
en un cielo vacío.

Octavio Paz

Propósito

Contemplé mis días y vi que
con la primera afirmación del verano
debo dejar todo lo que conocí:
la casa, la familiaridad de la familia,
compañeros y recuerdos de la niñez,
un porvenir cortado como un traje a medida,
una vida ordenada entre mis amigos de la escuela.
Contemplé cara a cara a mi futuro:
vi viajes a lugares distantes, la diaria pelea para sobrevivir
en ciudades extranjeras con lenguas extranjeras
y pequeños cuartos alquilados durante noches
sin compañía, con a veces el consuelo
de un amable brazo anónimo sobre la almohada.
Contemplé los rostros a mi alrededor
y vi el final de mis días corno un barco que regresa,
con su vigía cantando en las jarcias,
Vi mi vida y fui hacia ella,
como un marino parte solo a la noche de su casa
y va hacia el puerto con sus pertenencias atadas,
y zarpa hacia la oscuridad.

Desmond O'Grady

miércoles, 11 de abril de 2012

¿Para quién escribo?

¿Para quién escribo?, me preguntaba el cronista, el periodista
o simplemente el curioso.
No escribo para el señor de la estirada chaqueta, ni para su bigote
enfadado, ni siquiera para su alzado índice
admonitorio entre las tristes ondas de música.
Tampoco para el carruaje, ni para su ocultada señora
(entre vidrios, como un rayo frío, el brillo de los
impertinentes).
Escribo acaso para los que no me leen. Esa mujer que
corre por la calle como si fuera a abrir las puertas
a la aurora.
O ese viejo que se aduerme en el banco de esa plaza
chiquita, mientras el sol poniente con amor le toma,
le rodea y le deslíe suavemente en sus luces.
Para todos los que no me leen, los que no se cuidan de
mí, pero de mí se cuidan (aunque me ignoren).
Esa niña que al pasar me mira, compañera de mi
ventura, viviendo en el mundo.
Y esa vieja que sentada a su puerta ha visto vida,
paridora de muchas vidas, y manos cansadas.
Escribo para el enamorado; para el que pasó con su
angustia en los ojos; para el que le oyó; para el que
al pasar no miró; para el que finalmente cayó cuando
preguntó y no le oyeron.
Para todos escribo. Para los que no me leen sobre todo
escribo. Uno a uno, y la muchedumbre. Y para los
pechos y para las bocas y para los oídos donde, sin
oírme, está mi palabra.

Vicente Aleixandre

martes, 10 de abril de 2012

Sensación

Iré, cuando la tarde cante, azul, en verano,
herido por el trigo, a pisar la pradera;
soñador, sentiré su frescor en mis plantas
y dejaré que el viento me bañe la cabeza.

Sin hablar, sin pensar, iré por los senderos:
pero el amor sin límites me crecerá en el alma.
Me iré lejos, dichoso, como con una chica,
por los campos , tan lejos como el gitano vaga.

Sensation

Par les soirs bleus d'été, j'irai dans les sentiers,
Picoté par les blés, fouler l'herbe menue :
Rêveur, j'en sentirai la fraîcheur à mes pieds.
Je laisserai le vent baigner ma tête nue.

Je ne parlerai pas, je ne penserai rien :
Mais l'amour infini me montera dans l'âme,
Et j'irai loin, bien loin, comme un bohémien,
Par la Nature, - heureux comme avec une femme.


Arthur Rimbaud
Versión de Andrés Holguín

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lunes, 9 de abril de 2012

Soneto de la dulce queja

Tengo miedo a perder la maravilla
de tus ojos de estatua y el acento
que de noche me pone en la mejilla
la solitaria rosa de tu aliento.

Tengo pena de ser en esta orilla
tronco sin ramas; y lo que más siento
es no tener la flor, pulpa o arcilla,
para el gusano de mi sufrimiento.

Si tú eres el tesoro oculto mío,
si eres mi cruz y mi dolor mojado,
si soy el perro de tu señorío,

no me dejes perder lo que he ganado
y decora las aguas de tu río
con hojas de mi otoño enajenado.

Federico García Lorca

viernes, 6 de abril de 2012

Amor impreso en el alma, que dura después de las cenizas

 Si hija de mi amor mi muerte fuese,
¡qué parto tan dichoso que sería
el de mi amor contra la vida mía!
¡Qué gloria, que el morir de amar naciese!

Llevara yo en el alma adonde fuese
el fuego en que me abraso, y guardaría
su llama fiel con la ceniza fría
en el mismo sepulcro en que durmiese.

De esotra parte de la muerte dura
vivirán en mi sombra mis cuidados,
y más allá del Lete mi memoria.

Triunfará del olvido tu hermosura;
mi pura fe y ardiente, de los hados;
y el no ser, por amar, será mi gloria.

Francisco de Quevedo

jueves, 5 de abril de 2012

Déjame confesar que somos dos (Soneto XXVI)

Déjame confesar que somos dos
aunque es indivisible el amor nuestro,
así las manchas que conmigo quedan
he de llevar yo solo sin tu ayuda.

No hay más que un sentimiento en nuestro amor
si bien un hado adverso nos separa,
que si el objeto del amor no altera,
dulces horas le roba a su delicia.

No podré desde hoy reconocerte
para que así mis faltas no te humillen,
ni podrá tu bondad honrarme en público
sin despojar la honra de tu nombre.

Mas no lo hagas, pues te quiero tanto
que si es mío tu amor, mía es tu fama.


Let me confess that we two must be twain
Although our undivided loves are one:
So shall those blots that do with me remain
Without thy help by me be borne alone.

In our two loves there is but one respect,
Though in our lives a separable spite,
Which though it alter not love’s sole effect,
Yet doth it steal sweet hours from love’s delight.

I may not evermore acknowledge thee,
Lest my bewailed guilt should do thee shame,
Nor thou with public kindness honour me,
Unless thou take that honour from thy name:

But do not so; I love thee in such sort
As, thou being mine, mine is thy good report.

William Shakespeare

martes, 3 de abril de 2012

Amante

Amante, no pretendas mi cuerpo dibujado,
mira como en la arena se deshacen las formas,
coge sólo los besos que estallan en las olas,
Ahorca en mi garganta las palabras que flotan.

Amante, no me busques dormida entre las conchas.

Brillaré entre los peces, y sus abiertas bocas
Repetirán tu nombre.
Y el mar estará lleno de ensangrentadas rosas.

Amante, no me busques dormida entre las conchas.

Atada a tu tristeza, sólo seremos sombra.
Yo te conozco, es cierto: tus manos me deshojan
y atónitas galernas de tu saliva soplan
En la onda caliente de mi desnuda costa.

Amante, no me busques dormida entre las conchas.

Luz María Jiménez Faro

Fue el día en que del sol palidecieron

Fue el día en que del sol palidecieron
los rayos, de su autor compadecido,
cuando, hallándome yo desprevenido,
vuestros ojos, señora, me prendieron.

En tal tiempo, los míos no entendieron
defenderse de Amor: que protegido
me juzgaba; y mi pena y mi gemido
principio en el común dolor tuvieron.

Amor me halló del todo desarmado
y abierto al corazón encontró el paso
de mis ojos, del llanto puerta y barco:

pero, a mi parecer, no quedó honrado
hiriéndome de flecha en aquel caso
y a vos, armada, no mostrando el arco.

Francesco Petrarca

Ritornelo

"Esta rosa fue testigo"
de ése, que si amor no fue;
ninguno otro amor sería.
¡Esta rosa fue testigo
de cuando te diste mía¡
El día, ya no lo sé
-sí lo sé, mas no lo digo-
Esta rosa fue testigo.

De tus labios escuché
la más dulce melodía.
¡Esta rosa fue testigo:
todo en tu ser sonreía!
Todo cuanto yo soñé
de ti, lo tuve conmigo...
Esta rosa fue testigo.

¡En tus ojos naufragué
donde la noche cabía!
Esta rosa fue testigo.
En mis brazos te oprimía,
entre tus brazos me hallé,
luego hallé más tibio abrigo...
Esta rosa fue testigo.

¡Tu fresca boca besé
donde triscó la alegría!
Esta rosa fue testigo
de tu amorosa agonía
cuando del amor gocé
la vez primera contigo!
Esta rosa fue testigo .

"Esta rosa fue testigo"
de ése, que si amor no fue,
ninguno otro amor sería.
Esta rosa fue testigo

de cuando te diste mía!
El día, ya no lo sé
-sí lo sé, mas no lo digo-
Esta rosa fue testigo.

León de Greiff