miércoles, 2 de mayo de 2012

Quien te dice que ausencia causa olvido

Quien te dice que ausencia causa olvido
mal supo amar, porque si amar supiera,
¿qué, la ausencia?: la muerte nunca hubiera
las mientes de su amor adormecido.

¿Podrá olvidar su llaga un corzo herido
del acertado hierro, cuando quiera
huir medroso, con veloz carrera,
las manos que la flecha han despedido?

Herida es el amor tan penetrante
que llega al alma; y tuya fue la flecha
de quien la mía dichosa fue herida.

No temas, pues, en verme así distante,
que la herida, Amarili, una vez hecha,
siempre, siempre y doquiera, será herida.

Francisco de Medrano

martes, 1 de mayo de 2012

Si yo, como cuando tenía diecisiete años

Si yo, como cuando tenía diecisiete años,
pudiera ver mi vida como una ficción,
todo habría tenido sentido:
la fecha, la lluvia y el sueño en el que
duermes
detrás de un cristal sembrado de escarcha;
pero me perdí por sinuosas callejuelas,
que se cortan en la oscuridad de las novelas,
... y fui por los demás
desplumado de todo lo que había acumulado,
valores, ideas y diplomas grandes y vulgares,
antes de ser dado de alta en la historia
e inscrito en el hospital privado de la poesía
con digo y escribo 13 vocablos
derrochar
como azucenas lanzadas al mar
aquel lugar donde se hundió el barco.
Un sol interminable se deslizó por mi habitación
amueblada con cama, teléfono
y una cuna llena de sombras y cloro
– luego de pronto una voz diciendo:
«La vida regresa a paso lento».
Pero desde entonces no recuerdo nada,
y ahora el hoy escarba hacia el mañana
donde mis recuerdos empiezan.

Soren Ulrik Olsen